El presidente ruso Vladimir Putin habría violado el acuerdo temporal de tregua invernal solicitado personalmente por el presidente estadounidense Donald Trump, al ordenar ataques aéreos nocturnos que dejaron al menos cinco ucranianos muertos y más de una docena de heridos en varias regiones de Ucrania.
Según reportes de las fuerzas aéreas ucranianas, Rusia lanzó 85 drones durante la noche del viernes al sábado, de los cuales 55 eran del tipo Shahed. Aunque la capital Kyiv no fue impactada directamente en esta ocasión, las regiones más afectadas fueron Donetsk (en la línea del frente), Kherson (sur) y Sumy (cerca de la frontera).
En Donetsk, dos personas perdieron la vida y tres resultaron heridas, lo que obligó a evacuar a cerca de 200 personas, incluyendo 35 niños. En Kherson, los ataques causaron la muerte de dos civiles —incluyendo un niño de 14 años— y dejaron al menos 10 heridos, además de daños en 14 edificios de gran altura y cinco viviendas. En Sumy, una mujer de 27 años falleció y otra de 63 resultó herida tras bombardeos que se extendieron por más de 14 horas.

Estos incidentes se produjeron en medio de una ola de frío extremo en Ucrania, con temperaturas que cayeron hasta -13 °C (y pronósticos de descensos aún mayores), agravando la crisis energética del país tras meses de ataques rusos contra su infraestructura. Millones de ucranianos enfrentan apagones de emergencia y falta de calefacción, con sobrecargas en la red nuclear que provocaron cortes masivos.
El presidente Trump había anunciado públicamente el jueves anterior que solicitó personalmente a Putin una pausa de una semana en los bombardeos sobre Kyiv y otras ciudades y pueblos, argumentando las condiciones de «frío récord» que ponían en riesgo a la población civil. Trump describió la respuesta rusa como «muy amable» y confirmó que Putin había aceptado.
Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, precisó que el acuerdo se limitaba a no atacar la ciudad de Kyiv hasta el 1 de febrero, con el objetivo de crear «condiciones favorables para negociaciones». Fuentes ucranianas y observadores consideran que los ataques continuos en otras regiones violan el espíritu de la tregua humanitaria solicitada por Washington.
En paralelo, una delegación estadounidense de alto nivel —incluyendo a enviados como Steve Witkoff— se reunió en Miami con el representante ruso Kirill Dimitriev y expresó estar «alentada» por el avance hacia una resolución pacífica. Se esperaba una ronda de conversaciones trilaterales (Ucrania-Rusia-EE.UU.) en Abu Dhabi para el domingo, pero el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky indicó en su discurso nocturno que dichas reuniones podrían posponerse, aunque espera contactos la próxima semana.
Autoridades regionales ucranianas condenaron los ataques como «deliberados contra civiles» y urgieron a más evacuaciones en zonas fronterizas y de frente. Mientras tanto, el conflicto entra en su cuarto año sin señales claras de un alto al fuego duradero, pese a los esfuerzos diplomáticos impulsados por la administración Trump.
