Dom. Feb 1st, 2026
3e6d5940 Fd75 11f0 8c90 07e774e0c3e4.jpgDonald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» en relación con Cuba, argumentando que el gobierno de la isla representa una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. Esta medida permite imponer aranceles adicionales a los productos importados de cualquier país que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba, intensificando el aislamiento económico de La Habana en medio de su crisis energética.

La orden ejecutiva, dada a conocer por la Casa Blanca este jueves, establece que las políticas cubanas están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a «países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos». Como respuesta, se crea un sistema arancelario que podría aplicar tarifas ad valorem a importaciones de naciones involucradas en el suministro de crudo a la isla. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, determinará si un país provee petróleo a Cuba, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, decidirá el nivel de los aranceles.

Esta acción llega tras el cese de envíos petroleros desde Venezuela, dejando a Cuba en una situación vulnerable. Analistas señalan que la medida podría afectar principalmente a México, que ha suministrado crudo a la isla por motivos humanitarios, así como a posibles proveedores como Rusia o Irán. Fuentes indican que Estados Unidos ya ha incautado buques involucrados en el comercio de petróleo con países sancionados, lo que amplía el alcance extraterritorial de la política.

Críticos, incluyendo medios internacionales, han calificado la orden como una escalada que obliga a terceros países a elegir entre comerciar con EE.UU. o apoyar a Cuba, potencialmente agravando la crisis humanitaria en la isla. Algunos observadores vinculan esta decisión al contexto regional, incluyendo el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que ha redoblado la presión sobre aliados como Cuba.

El Gobierno cubano aún no ha respondido oficialmente, pero se espera una condena vehemente, tildando la medida de «agresión imperialista». Esta no es la primera ofensiva de Trump contra Cuba; durante su mandato anterior, revirtió políticas de acercamiento de la era Obama. La orden entra en vigor inmediatamente y podría alterar el comercio global de energía en un momento de volatilidad en los mercados.