En un hito sin precedentes en la investigación oncológica, el equipo liderado por el reconocido oncólogo español Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha conseguido eliminar por completo y de forma duradera tumores de páncreas en modelos de ratones, sin que aparezcan resistencias y con baja toxicidad. Este avance, publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), representa una esperanza renovada frente a uno de los cánceres más letales, el adenocarcinoma ductal pancreático, que afecta a miles de personas cada año y tiene una tasa de supervivencia muy baja.
El estudio, co-dirigido por Carmen Guerra y con Vasiliki Liaki y Sara Barrambana como primeras autoras, se basa en una terapia combinada de tres fármacos que atacan simultáneamente tres dianas clave: la mutación en el gen KRAS (presente en el 90% de los casos de cáncer de páncreas), la proteína EGFR y la proteína STAT3. Esta estrategia innovadora evita las resistencias que suelen desarrollarse con tratamientos convencionales, permitiendo la regresión completa de los tumores en ratones genéticamente modificados y en modelos derivados de pacientes (PDX). Tras más de 200 días sin tratamiento, los animales permanecieron libres de la enfermedad, sin efectos secundarios notables.
“Por primera vez hemos conseguido una respuesta completa, duradera y con baja toxicidad frente al cáncer de páncreas en modelos experimentales”, afirmó Barbacid durante una presentación reciente. El investigador, quien ha dedicado más de una década a este proyecto con el apoyo de la Fundación CRIS Contra el Cáncer, enfatizó que este es el primer tratamiento farmacológico que logra erradicar completamente este tipo de tumores en animales, abriendo la puerta a posibles aplicaciones en humanos.
El cáncer de páncreas es uno de los más agresivos, con una supervivencia a cinco años de apenas el 10%. En España, se diagnostican alrededor de 9.000 casos al año, y a nivel global, causa más de 500.000 muertes anuales. La mutación en KRAS es el principal impulsor de la enfermedad, pero hasta ahora, los inhibidores individuales perdían eficacia rápidamente debido a mecanismos de resistencia tumoral.

Sin embargo, el camino hacia los ensayos clínicos en humanos requiere una inversión significativa. Barbacid estima que se necesitan aproximadamente 30 millones de euros para iniciar la fase 1 de pruebas, un proceso que podría tardar unos tres años en arrancar. “Es un proyecto de alto riesgo, pero el retorno es impresionante”, señaló el oncólogo, haciendo un llamado a inversores y entidades públicas para financiar esta etapa crucial.
Este descubrimiento no solo destaca el talento científico español, sino que subraya la importancia de la inversión en investigación a largo plazo. Organizaciones como el CNIO y CRIS Contra el Cáncer han sido clave en este logro, demostrando que la colaboración entre instituciones puede generar avances transformadores en la medicina.
Mientras la comunidad científica celebra este paso gigante, la esperanza es que, con el apoyo necesario, esta terapia pueda pronto beneficiar a pacientes humanos, cambiando el pronóstico de una enfermedad hasta ahora intractable.